lunes, 22 de junio de 2009

Los ejercicios espirituales son una experiencia personal voluntaria que busca tres elementos básicos:

Principio y fundamento espiritual.

Identidad y crecimiento

Llamamiento al trabajo comunitario.

Estos tres factores deben conducir a un proyecto de vida equilibrado y significativo.
Es muy claro para nosotros que cada día estamos pendientes de las circunstancias de la vida, es muy importante las condiciones materiales de existencia, que sin dundas nos atesoran y nos hacen sentir en ocasiones molestos, débiles o sencillamente bajo una incertidumbre. La evaluación que esta pendiente, las situaciones laborales, las relaciones interpersonales o familiares, nuestros gastos, los sentimientos y los deseos. Casi nunca estamos satisfechos, por múltiples razones. ¿Será que estas condiciones de vida nos hacen dignos? ¿Si esto nos hace dignos?, realmente nuestros dias son un lugar de desgarcias e indignidad. Si miro alrededor mio, encontraré un numero estimado de lápices, libros, esquelas, bebidas, fotos, medicinas y si voy al mundo interior, veo en el más que mundanos deseos de mi pasado, sentimientos de ira u órganos en camino del deterioro con extraños dolores. Desde luego que estas situaciones no son realmente un estilo de vida digno. Empecemos con una palabra que universaliza e unifica todo aquello que se encierre en ello: “Principio, asunto da origen a todas las cosas y debe contenerlas a todas como posibilidad o como realidad; por lo tanto, no debe parecerse a ninguna ni tener alguna característica pues eso supondría que habría cosas que no pueden existir. _ Anaxímedes_. Como puede ser un poco ambiguo el término para algunos considero que se resume en otra pequeña parte de una pregunta: ¿Quién soy?

PRINCIPIO Y FUNDAMENTO ESPIRITUAL. ¿Quién soy? Desde luego que es una pregunta difícil de contestar en la medida de que pueda ser que se subestime como persona alguien que en un momento se la hiciera o que haya realmente escepticismo sobre esta pregunta, pero ella encierra el principio del ser, Krishna Murphy decía: “cuando veo a un ser humano ya no me importa si es musulmán, católico, cristiano(…)peor cosa no pudo ser”, y es que la autoevaluación de un ser humano puede llevarnos a creer que realmente no se tiene coherencia entre lo que pensamos y hacemos, en el caso de: Élder Yoshihiko Kikuchi el ser humano está en un plan celestial "Sé que nuestro Padre Celestial tiene un plan muy especial para que ustedes y su familia puedan regresar a vivir con Él. Volvamos a casa". Encontramos que cada uno de nosotros es el resumen de un gran plan, pero que es lo más grave del ser humano para esta situación, que su naturaleza lo postula como un ser mezquino, egoísta y con la pequeña intención de creerse que es perfecto y ser capaz de enjuiciar a otros(as) en medio de sus criterios subjetivos. Podríamos dar aún más criterios con igual valor de autoevaluación pero de las expresiones que más me agradan están concentradas en el filosofo F. Hegel: “el ser humano es un ser en continua construcción”, desde este criterio la pregunta de: ¿quién soy? Está motivada a revisar ese ser humano que soy, que he sido y que debo cambiar, porque igualmente somos la suma de esos tiempos, somos un poco de todo, pero cuando nos movemos estamos transformando nuestro entorno, nuestra comunidad y para ser coherentes debemos saber que nuestro mundo es tan sutil que una palabra podría ser catastrófica o trascendental. Estando en un curso de pedagogía, un docente realizaba un ejercicio para darse a conocer, este expositor había hecho tres enunciados y argumentaba ante el auditorio, que uno de esos enunciados no era él. Uno de ellos me causo tal excepción que lo considere algo ridículo e inverosímil: “soy disc-jockey profesional de música electrónica y siento tal agrado por ello que me absorbe gran parte de mi tiempo laboral”. Lo primero que se me vino a la mente era ¿cómo es posible que este señor tan “cuarentón” sea un disc-jockey y todavía de música electrónica? La coloque como negativa, pero realmente era verídica.

Que tanto me conozco y que tanto se de esa persona que soy, de mi cuerpo, de mi mente, de mi psiquis, de mis deseos e instintos, ¿cómo estos elementos son parte de mi conciencia? y ¿cómo hago de esta sincronización mi vida?. Este sería un punto de real interés para hacer una auto-evaluación. El evangelista Lucas en las sagradas escrituras_ Lc 6 46-47_ “lo que somos no es ajeno al principio de donde nos originamos” Dice: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quien es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Si me dices quien eres, encontraremos sin duda alguna que eres un ser humano en medio de un mundo frágil e inestable, sometido a las alteridades y circunstancias de la vida, capaz de sucumbir en cualquier momento, circunstancias igualmente finitas, trascendentales y muchas veces ambiguas o confusas.

Estando en una reunión personal entre las directivas y un padre de familia, éste ultimo dejaba exponer sus criterios de cómo se debían orientar a su hijo, ya que él no se encontraba de acuerdo con las relaciones de amistad de su hijo en la institución. Siendo este padre de familia un testimonio de vida, igualmente no había podido transferir un ejemplo de vida a su propio hijo y veía con ojos críticos las circunstancias que se mostraban fuera de él como las más caóticas del problema. Cuando una problemática se convierte en un escándalo, que igualmente puede suceder una entre cien o mil entre ninguna, vemos que esas circunstancias anómalas o criticas solo pueden ser solucionadas por su mismo origen y con múltiples relaciones e igualmente con el mismo desenlace como surgió, es decir caótica y oscura, porque así mismo fue su origen. No se podría esperar algo correcto donde realmente no lo hay, y mucho menos esperar que alguien incorrecto, pueda de alguna manera solucionar algo, ya que el mismo origen del problema es caótico. ¿Qué hacer? Lo mejor en este caso es empezar por un dialogo coherente, que es en el que hemos insistido en esta pequeña reflexión. Construir nuestro principio y fundamento. Este no puede surgir de nuestro lenguaje mundano y de nuestras soluciones humanas cada día más críticas y superfluas o innecesarias. Concluiré si me permiten esta parte para no hacer un diálogo extenso porque de eso no se trata. “La vida no es un símbolo de existencia.” hc 17:29 “Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también. Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante á oro, ó á plata, ó á piedra, escultura de artificio ó de imaginación de hombres”. Sin duda que si en un ser humano no se media entre su principio y su fundamento, igual será a todos aquellos del grupo, por que semejante es a su calaña. El principio de todo ser humano está en el reconocimiento de que él es una obra celestial y que no puede vivir apartado de su fundamento que es Dios.

El ser humano frecuentemente debe converger a su historia, para auto evaluarse saber ¿Quién es?, ¿Quién es Dios en su vida? Reconocer que en su condición de ser humano, es suma dependencia absoluta y total de Él, y por ese camino llégue usted a una convicción íntima y profunda de que Dios es el principio y fundamento. Todo ser humano presenta en su existencia siete dimensionalidades que lo llevan a la espiritualidad: 1. Es un cuerpo físico, 2. forma parte de un entorno, 3. Es capaz de racionalizar, 4. Es capaz de reconocer y reconocerse a partir de análisis introspectivos o retrospectivos, 5. El ser humano es intervenido por Dios y finalmente 7. El ser humano es capaz de conducirse a Dio. Al ser intervenidos espiritualmente nuestra naturaleza caótica nos permite recrear un proyecto de vida, dándole crecimiento a nuestros valores, sabiduría y perseverancia. (Primera parte)

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